
Escucho tan sólo el latir de mi pecho
y el caer de la lluvia por la ventana,
en esta soledad miserable e inmerecida
vuelve a mí, la magia de la poesía...
Corazón mío no entristezcas
no encadenes tu pureza,
no fue culpa tuya,
que haya preferido otra princesa
¡Fue culpa tuya!,
que quede libre tu conciencia
le demostraste tu pureza,
tu poesía y tu dolor
no ocultaste nada,
fue visible tu dulce esencia
no ocultaste nada
¡que se vaya el infiel traidor!
¡Quédate libre de su hastía presencia!
¡Quédate libre y oculta ese desamor!
La vida no termina y no te arrojes al olvido
la vida aquí no termina, hay que sobrevivir a otra decepción.
No vayas por el mundo gritando el desconsuelo,
no lances gemidos de desahogo y de dolor
tan sólo recuerda que la venganza viene del cielo,
y aquí las deudas pagará, aquel que te hirió mi corazón.
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