viernes, 6 de agosto de 2010

poema del domingo triste

Este domingo triste pienso en ti dulcemente


y mi vieja mentira de olvido ya no miente.

La soledad a veces es peor castigo,

ah, ¡pero qué alegre todo si estuvieras conmigo!

Entonces no querría mirar las nubes grises

formando extraños mapas de imposibles países

y el monótono ruido del agua no sería

el motivo secreto de mi melancolía.



Este domingo triste nace de algo que es mío,

que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,

mientras corren las aguas por la calle en declive

y el corazón se muere de un ensueño que vive.



La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,

y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo,

y tendría la tarde, fragantemente muda,

el ingenuo impudor de una niña desnuda.



Si estuvieras conmigo, amor que no volviste.

Oh, ¡que alegre me sería este domingo triste!

No hay comentarios: