lunes, 29 de agosto de 2011

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales coseché siempre rosas.



... Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡más tú no dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas,

y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz





(Amado Nervo)



RICARDO ARJONA- A TI